La directora del ICA (Instituto Catalán de Adopción) anunciaba recientemente que se están estudiando protocolos para que los niños adoptados conozcan su origen y su pasado. Sorprende que se hable ahora de ello, cuando es algo a lo que todos los adoptantes se comprometen en su momento, incluso por escrito, y así se hace en la práctica habitual. Y sorprende más cuando la propia administración no duda en anular años en la vida de muchos menores, arrancarlos de sus realidades, arrebatarles su pasado, tal y como muchas organizaciones y el propio Defensor del Pueblo se han encargado de denunciar.
Carta publicada en La Vanguardia el 7 de septiembre de 2011