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En relación a varias noticias recientes sobre menores 

En APRODEME, la Asociación para la Defensa del Menor, estamos recibiendo muchas consultas sobre dos noticias recientes: el asesinato de dos menores en Valencia, y una propuesta del PP relativa a adopciones, y por ello queremos manifestar que:

– El bienestar de un menor siempre ha de ser lo primero. Muchas familias atraviesan por situaciones de dificultad en la vida, con problemas de todo tipo. Nos puede pasar a cualquiera. Con demasiada frecuencia la decisión de la Administración ante estas realidades es arrancar al menor de esa familia. Intentando arreglar un problema se genera otro todavía mayor.

Esto no quiere decir que no se den situaciones extremas, como la de Valencia, donde la vida o integridad física del menor está en peligro. En estos casos hay que actuar, hay que separar a ese menor de su familia y buscar una solución para el reintegro, si es viable, lo antes posible. Pero son situaciones extremas y por suerte minoritarias. Si en el caso de Valencia no se ha actuado de forma adecuada, o se ha llegado tarde, será algo a aclarar.

En España hay más de 45.000 menores bajo el sistema de protección. Por nuestra experiencia constatamos cada día que la Administración abusa de la declaración de desamparo y se excede en su afán de proteger. No protege, hace un daño irreparable a esos menores y sus familias.

Insistimos, en casos extremos hay que actuar. En todos los demás hay que prevenir y ayudar.

– La segunda noticia hace referencia a una propuesta del PP conforme las madres que den  a sus hijos en adopción pueden ver retrasada su expulsión. Una barbaridad de tal calibre casi no merece ni comentario. El propio PP intenta salirse como puede del barrizal en el que se ha metido.

Más preocupante nos parece el fondo del asunto: el desprecio a los menores, el desprecio a las madres, y el desprecio a los derechos humanos. Queda evidente la urgente necesidad de reformar nuestro sistema para que no tengan cabida ideas de este tipo.  Pero como organización debemos decir que las madres solteras, separadas, viudas, maltratadas, incluyendo a las mujeres inmigrantes, están sufriendo ya las retiradas, precisamente por su situación de vulnerabilidad económica y social, ya que la falta de ingresos y de apoyo familiar se utilizan como argumentos, para exponer que esos menores se encuentran en situación de desamparo, y se produce la retirada.

Pasa algo parecido al caso anterior. APRODEME entiende que lamentablemente  sí hay menores cuya única salida será la adopción. Pero son situaciones muy extremas y por tanto graves, donde la incapacidad de la familia biológica ha de ser más que evidente. En cualquier caso, todas las retiradas deberían hacerse con las garantía judiciales necesarias, no como se hace ahora, por la vía administrativa.

Dos noticias inconexas aparentemente pero que nos reafirman en la necesidad de reformar nuestro sistema de protección, que hace aguas por demasiados sitios y está más cuestionado que nunca.

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¡Son menores maltratados!

Por su claridad y contundencia compartimos este artículo de Ramón J. Moles publicado el 31 de enero de 2019 en La Vanguardia

El maltrato a menores existe. También el que causa la propia administración. Sirvan de ejemplo los niños robados (en España unos 300.000, de los cuales unos 30.000 durante el franquismo), los tutelados por la Gene­ralitat que han sido objeto de abusos sexuales por sus tutores (Castelldans 2013 y Tortosa 2016), los declarados en desamparo y que la Generalitat sustrae de la familia sin supervisión judicial, los tutelados por la Generalitat de manera inadecuada (según el Síndic unos 600 del total de 7.000), o los no acompañados que escapan a la tutela de la Generalitat incurriendo incluso en delincuencia de bajo perfil, para los cuales no existe política específica alguna.

En todos estos casos existe una situación de maltrato institucional por cuanto la administración pública es en estos casos ineficiente Seguir leyendo ¡Son menores maltratados!

El fracaso con los menores no acompañados es un ejemplo del fracaso del sistema de protección

Estas últimas semanas se están poniendo en evidencia las carencias de nuestro sistema de atención a la infancia y la adolescencia, ante la llegada de menores migrantes que llegan sin sus familias. Además de echar las culpas a terceros o de organizar másters sobre el tema, la administración debería saber cómo actuar ante un problema recurrente, que no es nuevo. No sirve la excusa de que son “avalancha” y nos desbordan.

El sistema no funciona, no acepta las innumerables críticas que llegan desde todos los ámbitos. No quiere cambiar. El fracaso con los menores no acompañados es un ejemplo más del fracaso del sistema de protección. Sistema que también fracasa con los menores que sí están acompañados por sus familiares, aunque demasiados técnicos de la administración se empeñen en no respetar esos vínculos.

Falta de garantías de defensa, impotencia ante la administración, arbitrariedad en las decisiones, una organización compleja, poco transparente  y privatizada, protocolos insuficientes… demasiadas cosas que obligan a repensar nuestro sistema y necesitan valentía para cambiar lo que no funciona. ¡Empecemos ya!

Publicado en:

Menors no acompanyats, Diari de Sabadell, 22 de setembre de 2018 

“El fracaso con los menores no acompañados es un ejemplo del fracaso del sistema de protección”,  El Periódico, 26 de septiembre de 2018

Menors no acompanyats“,  Punt Avui, 25 de setembre de 2018.

Ante en nuevo Plan de Infancia y Adolescencia

De una manera recurrente nuestros responsables políticos parecen descubrir que el sitio mejor para un menor es una familia y no un centro. Ahora es con motivo de la reciente presentación del Plan de Infancia y Adolescencia, (ver noticia en Los niños en desamparo vivirán en familias de acogida _ Sociedad _ EL PAÍS). Hace mucho tiempo que los expertos lo explican, que muchos ya lo sabemos,  y así es en otros países de nuestro entorno.

Al mismo tiempo, un menor ingresado en un centro cuesta 3.000 -4.000… euros cada mes (los números oscilan mucho), hay entramados complejos de fundaciones, asociaciones.. que gestionan estos centros, y lo que es peor: no cumplen su función teórica de conseguir que el menor se reintegre a la familia o llegue a la mayoría de edad con una formación y preparación adecuadas.

El Plan presentado da más poder a los técnicos en los procesos de retirada de un menor de su entorno familiar.  Esto es muy grave, puesto que ante la Administración no existe el derecho real de defensa. Las decisiones deberían ser tomadas siempre por un juez.

Continuemos con el debate para hacer llegar nuestras propuestas a los responsables correspondientes!

Se consagra la indefensión ante las actuaciones de la Administración

En la legislatura anterior quedó pendiente la reforma de la ley de protección del menor, que ahora se retoma. En la propuesta todavía se da más poder a los técnicos para decidir sobre la vida de los menores, sin pasar por un juez.

El grave problema, entre otros, de esta reforma es que así como nuestro sistema judicial tiene garantías de defensa, apelación de sentencias que consideremos injustas, etc… eso no ocurre frente a decisiones de la Administración. Un funcionario podrá examinar, decidir y ejecutar una medida como la retirada de un menor de una familia y su pase a otra, sin que los adultos afectados tengan derecho real de defensa.

“Los niños son nuestros y nosotros decidimos”. Esa frase que tantas familias hemos oído en boca de funcionarios será cada vez más verdad.

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La adopción en Cataluña

Estos días el Instituto Catalán de Adopción daba el dato de que 72 familias, desde el año 2000, han “devuelto” a sus hijos adoptados por no poder hacerse cargo. Nada dice de las familias biológicas que hacen lo mismo, o de las retiradas en el momento de nacer. Lo que sorprende es la conclusión: hay que revisar, o sea “endurecer” los requisitos para ser declarado idóneo.

 ¿Por qué siempre se acaba culpabilizando a las familias de un sistema que tiene serias lagunas?  Lo mismo ocurre con el acogimiento de menores de 6 años, que se pretende que no estén en centros sino en familias. Muchas  que lo intentan se sienten maltratadas, todo son pegas. No puede ser que familias que quieren adoptar o acoger en Cataluña aborden este proceso con miedo a años de burocracia.

 Mientras no cambien algunas cosas de raíz en esta Administración, y además de papeles haya un poco de humanidad, ni adopción ni acogimiento funcionarán bien. Y la víctima, el menor.

Publicado en “La Vanguardia” y en “El Periódico”