La Administración de Catalunya (el ICAA) no cree en el acogimiento familiar

La Administración de Catalunya (el ICAA) no cree en el acogimiento familiar. Las familias denuncian maltrato institucional. Y luego se preguntan por qué no hay familias suficientes de acogida. Y como siempre culpabilizan  a las familias, a la sociedad, de su mal hacer.

Aquí tienen el testimonio recibido en APRODEME de una de estas familias:

TESTIMONIO

En mayo de 2025 a través de nuestras hijas mellizas conocimos a Y.

Y. es una adolescente de 15 años que ha tenido una infancia complicada debido a su historia de familia biológica lo que le ha llevado a vivir en centros de acogida desde los 6 años, en Piera hasta noviembre de 2025 y actualmente en Igualada.

Poco a poco fuimos estableciendo vínculos hasta que en diciembre de 2025 decidimos iniciar los trámites de acogida a través del formulario de Gencat.

Iniciados los tramites el ICAA nos asignó a la fundación Intress para la evaluación de la solicitud la cual fue iniciada en enero de 2026.

Durante dicha evaluación nos hemos sentido maltratados psicológicamente y verbalmente, el proceso ha estado repleto de desinformación, falto de comunicación y dirigido desde un punto de vista prepotente y soberbio estando muy alejado de un acompañamiento y muy cercano a un enjuiciamiento con un veredicto ya decidido de antemano.

Durante este periodo y hasta la fecha Y. ha podido disfrutar de tiempo en familia de calidad durante algún fin de semana al mes y periodos vacacionales de entre 2 y 10 días, periodos durante los cuales los vínculos afectivos han ido creciendo por todas las partes no existiendo conflictos o problemas de convivencia o relación.

Durante los permisos de pernocta y tiempo el centro de acogida de Igualada tanto desde su dirección como la tutora de Y. nos transmiten el bien que le hacen dichas visitas familiares observando una mejora de ánimo importante tras ellos, alentándonos a continuar en la misma línea y no oponiéndose en ningún caso a ellos a la vez que nos transmiten una valoración muy positiva tanto por su parte como por parte del DGAIA.

Lamentablemente en Marzo de 2026 Intress de la mano de Itsazo y Yolanda (evaluadoras) nos convocan a una reunión en la que nos informan que ya hemos realizado todos los pasos necesarios para concluir con la evaluación y que esta va a ser negativa. Ante nuestra extremada sorpresa por la resolución final que no compartimos ni compartiremos por ninguno de los miembros del núcleo familiar ni por la propia Y., preguntamos por las razones y los medios para cambiar o avanzar en la resolución no obteniendo ninguna respuesta ni guía alguna al respecto, incluso solicitamos reuniones con la coordinadora del caso y ayuda por escrito (adjunto cadena de emails), obteniendo siempre respuestas evasivas y negativas.

También hemos solicitad acceder a nuestros datos personales según la LOPD obteniendo de nuevo una negativa a tal efecto por parte del INTRESS, hecho por el cual hemos tramitado denuncia en los organismos competentes a tal efecto.

En fecha 09/07/2026 y tras varias reclamaciones a Intress y a Icaa finalmente hemos recibido la resolución oficial a nuestra solicitud , tras su detallada lectura no hace si cabe reafirmarnos todavía mas en nuestra disconformidad absoluta principalmente en su resultado el cual sesga las oportunidades y no tiene en cuenta los deseos de Y.

En dicha resolución, además, se nos juzga, desautoriza, discrimina, desacredita faltando a la verdad, se utiliza cualquier información dada por nosotros como argumento para sostener la resolución final siendo toda información siempre valorada de forma negativa y en ningún caso buscando la positividad y objetividad.

En dicho informe (adjunto al presente escrito), se pone en duda nuestra capacidad educativa para con nuestras hijas biológicas y como unidad familiar, valoración realizada sin base solida ni conocimientos suficientes para ello lo que por otra parte entendemos innecesario y arbitrario.

Debido a todo ello queremos transmitir nuestra total oposición a las formas y trato en que hemos sido tratados durante el proceso de evaluación as como al resultado de la resolución final por lo cual

Solicitamos

  • Reconsideren la resolución final cambiándola a positiva teniendo en cuenta las valoraciones positivas de DGAIA y el centro donde esta viviendo y en especial los deseos de la menor.
  • En su defecto nos sea asignado otro centro ICIF para realizar una nueva evaluación
  • Entre tanto nos asignen el rol oficial de familia colaboradora según solicitud adjunta la cual está pendiente de respuesta por su parte.
  • Tengan a bien atender nuestra queja formal en referencia a la gestión y actuación de Intress y sus evaluadoras para que investiguen su defectuoso y discriminatorio comportamiento, carente de profesionalidad y arbitrariedad prevaleciendo sus prejuicios hacia nosotros como familia en detrimento del bienestar de Y.

Este mismo escrito y copia de los documentos adjuntos será también entregado al Síndic de Greuges y medios de comunicación de Catalunya para su conocimiento y tratamiento.

Firmado: Ricardo Marí Moldes

(Transcripción literal del testimonio recibido)

El tinglado de la tutela de menores

Publicado en La Vanguardia

La reforma del tinglado de la tutela de menores en Catalunya es insuficiente. En su artículo “El tinglado de la tutela de menores se desmonta” (20/IV/2026), Enric Sierra hacía un certero análisis de la reforma que el sistema de protección de menores está afrontando. Se exponían ejemplos de las barbaridades que la Administración hace con las familias afectadas, que justifican por sí solas la necesidad de la reforma. En nuestra asociación, Aprodeme, tenemos cientos de casos. Pese a que las iniciativas que se llevan a cabo son buenas, falta abordar dos que son esenciales para que el proceso sea creíble.

La primera es que ha de ser un juez, no un técnico de la Administración, el que retire a un menor de su familia. La segunda es que se ha de acabar con la excesiva privatización del sistema, ya que más del 80% de la gestión de los menores está en manos de fundaciones privadas y entramados de empresas moviendo millones de euros. Nada ha cambiado, a la asociación siguen llegando casos como los reflejados en el artículo y causándose un dolor enorme a muchísimas familias en Catalunya.

El miedo a denunciar

Es un comentario recurrente que recibimos en la Asociación: tengo miedo a denunciar, dirán que no colaboro y que no confío en ellos… Pero siguen sin escucharme, sin ayudarme, sin pensar en mis hijos que están sufriendo…

La Administración de menores no admite la crítica y no tiene capacidad de renovación. ¿Demasiados intereses en juego? Lo hemos vivido muchos en nuestras propias carnes cuando nos hemos atrevido a criticar al Sistema.

El caso de un trabajador que ha denunciado irregularidades en la gestión económica de determinadas Fundaciones (aprovecho para preguntar si son las únicas con anomalías en su gestión) es paradigmático. Incluso es tratado como «testigo protegido», como si de una película de mafiosos se tratara.

En la DGAIA (ahora DGPPIA) de momento no ha cambiado nada sustancial

El artículo recoge propuestas desde el mundo del derecho a la vez que denuncia «falta de transparencia en los expedientes que se tramitan», «necesidad de incorporar la mediación como mecanismo», «la grabación de la totalidad de las entrevistas que se lleven a cabo en el marco de un expediente de desamparo» y un largo etcétera.

Son propuestas que también desde APRODEME venimos reclamando desde hace muchos años.

De momento, nada ha cambiado.

LEER EL ARTÍCULO:

El escándalo del Sistema de protección de la infancia en Catalunya

En estos dos pódcats se hace un riguroso análisis del Sistema de protección en Catalunya, que está siendo sometido ahora a una Comisión de investigación ante el aluvión de escándalos destapados. La Administración, de momento, se protege y autoexculpa de todo, sin abordar los cambios en profundidad que son necesarios, tal como denuncian jueces, el Colegio de Abogados, el Síndic de Greuges y muchas asociaciones como APRODEME.

Parte 1 del programa completo: El negocio de los niños tutelados

Parte 2 del programa completo: El testigo protegido que desafió a la DGAIA

Maltrato institucional a las familias acogedoras y a los menores en acogimiento

Otro caso, uno más, del maltrato institucional que sufren las familias acogedoras. Es un testimonio aterrador en el que se repiten pautas de actuación de los servicios que deberían velar por el interés del menor: la burocracia por encima del bienestar del menor, desprecio a las familias acogedoras, estigmatización de los acogedoras si no «obedecen» a los técnicos de menores, etc…

Aquí el testimonio completo:

Carmen Alonso, junto a su marido Gorka y su hija Jimena, fueron familia de acogida en Málaga durante más de cuatro años. Tras la lectura del libro Tutelados de Enrique Vila y Francisco Cárdenas, reconocieron en sus páginas una experiencia prácticamente idéntica a la vivida por su familia, marcada —según relatan— por un patrón continuado de maltrato institucional infantil, ausencia de control efectivo y desprotección del interés superior del menor.

La familia fue valorada para acogimiento de urgencia y temporal en 2018, obteniendo la idoneidad en enero de 2019. Desde entonces realizaron varios acogimientos de urgencia, todos ellos de menores con adversidad temprana. En julio de 2021 recibieron a DFV, una bebé nacida con un grave síndrome de abstinencia neonatal debido al consumo de estupefacientes durante el embarazo. La menor permaneció ingresada durante un mes en el Hospital Materno Infantil de Málaga, periodo en el que la familia acudió diariamente para proporcionarle cuidados básicos, contacto piel con piel y vínculo afectivo, fundamentales para su supervivencia y desarrollo inicial.

Tras el alta, DFV pasó a convivir con la familia. Los primeros meses estuvieron marcados por un llanto constante, alteraciones del sueño y una necesidad extrema de contacto físico, signos compatibles con un cuadro severo de abstinencia y trauma temprano. Pese a tratarse de un acogimiento de urgencia con plazos administrativos definidos, el Servicio de Protección de Menores de Málaga no activó ningún procedimiento para establecer una medida estable ni inició un trabajo real con la familia biológica orientado a una posible reintegración.

Ante la inacción administrativa y el riesgo que suponía un cambio de familia en pleno proceso de apego, la familia solicitó continuar en acogimiento temporal. La renovación de la idoneidad se realizó de forma casi inmediata, alegando una supuesta caducidad, lo que evidenció —según relatan— una gestión arbitraria de decisiones que afectan directamente a la estabilidad emocional de la menor.

Durante los meses siguientes, DFV fue atendida por pediatría, neurología infantil y servicios de estimulación temprana. El vínculo con la familia se consolidó progresivamente hasta convertirse en un apego seguro y exclusivo. Sin embargo, el expediente administrativo permaneció paralizado durante largos periodos, situando a la menor en un limbo jurídico injustificado. El propio jefe del servicio de neurología infantil advirtió de que una separación abrupta tendría consecuencias graves para una niña con un apego tan firmemente establecido.

DFV cumplió dos años con la familia, para la que ellos constituían su única referencia afectiva: padre, madre y hermana. Pese a ello, la administración decidió iniciar el trámite de audiencia a la madre biológica para una guarda con fines de adopción, decisión comunicada telefónicamente a la familia sin posibilidad de oposición. Desde el inicio se les había reiterado que nunca podrían optar a adopción ni a acogimiento permanente por tratarse de una menor “adoptable”.

La familia interpreta este momento como la constatación de un sistema que prioriza la “adoptabilidad” y los tiempos administrativos frente al interés superior del menor, tratándola como un objeto transferible y no como un sujeto de derechos. No se valoraron ni su historia vital, ni el apego construido durante 29 meses, ni el impacto emocional de una ruptura total de vínculos.

Al manifestar su desacuerdo con el plan de separación, fueron calificados de hostiles y excluidos del proceso de acoplamiento. Se les exigió dejar a la menor a solas con personas desconocidas para ella, situación que generó respuestas claras de angustia y somatización. Finalmente, fueron apartados completamente del proceso y obligados a desaparecer desde el primer contacto con la familia adoptiva, provocando en la menor una vivencia de abandono incomprensible a su edad.

Tras oponerse formalmente a un proceso que consideraban cruel y dañino, la administración adelantó quince días la retirada definitiva de la menor. El 9 de noviembre de 2023 DFV fue separada de la familia. Desde entonces, según relatan, han sido objeto de calumnias reflejadas en informes oficiales sin posibilidad de contradicción ni defensa.

Dichos informes sirvieron como base para denegar el acceso al expediente completo y rechazar su solicitud de ser reconocidos como familia de origen en una adopción abierta. En junio de 2025 se celebró el juicio por su demanda de oposición a la prohibición de contacto, que fue desestimada. No se admitió la prueba testifical de dos psicólogos peritos independientes (Javier Múgica y Jesús Palacios) de reconocido prestigio, cuyos informes fueron desacreditados por considerarse “de parte”.

Actualmente el caso se encuentra recurrido ante la Audiencia Provincial de Málaga. Paralelamente, la familia ha denunciado los hechos ante numerosas instituciones, asociaciones y medios de comunicación, y ha hecho público su testimonio en redes sociales, lo que derivó en la solicitud de una orden de alejamiento por parte de los adoptantes.

Su objetivo es continuar hasta que se depuren responsabilidades y, sobre todo, poder demostrar algún día a DFV que su adopción fue forzada, que nunca la abandonaron y que fueron eliminados de su vida sin que nadie preguntara qué quería ella.

Crisis de la DGAIA: hacen falta cambios más profundos

Este artículo resume lo que muchos venimos denunciando desde hace años: descontrol financiero, desorden jurídico, precariedad en la atención a los menores, etc.

Pero falta abordar un aspecto muy importante: hay que modificar las leyes y reglamentos necesarios para que no sea una técnica o técnico, sino un juez, el que decrete el desamparo de un menor. La situación actual lleva a retiradas abusivas, injustificadas, violándose a diario muchos derechos fundamentales de los menores y sus familias.

Aunque sea un tema que parece no interesar mucho a la mayoría de entidades, fundaciones, empresas… que conforman el Sistema de Protección, es urgente abordarlo de una vez por todas.

Ver el artículo completo aquí

Un buen resumen del escándalo en el Sistema de protección de menores en Catalunya

Este artículo de El Salto da las claves de lo que ocurre en Catalunya: contratos irregulares de la DGAIA (ahora DGPPIA) sin concurso público, sobreocupación y pago por plazas vacías, se pasa de 189 Centros en 2016 a 580 en 2020, sin que los menores en esos Centros aumentaran en la misma proporción, reconocimiento de «trabajo sucio»… y un largo etcétera.

Debería investigarse no sólo a Plataforma Educativa, también a los demás conglomerados de Fundaciones privadas que gestionan el Sistema de protección en Catalunya.

Aquí el artículo