El escándalo del Sistema de protección de la infancia en Catalunya

En estos dos pódcats se hace un riguroso análisis del Sistema de protección en Catalunya, que está siendo sometido ahora a una Comisión de investigación ante el aluvión de escándalos destapados. La Administración, de momento, se protege y autoexculpa de todo, sin abordar los cambios en profundidad que son necesarios, tal como denuncian jueces, el Colegio de Abogados, el Síndic de Greuges y muchas asociaciones como APRODEME.

Parte 1 del programa completo: El negocio de los niños tutelados

Parte 2 del programa completo: El testigo protegido que desafió a la DGAIA

Maltrato institucional a las familias acogedoras y a los menores en acogimiento

Otro caso, uno más, del maltrato institucional que sufren las familias acogedoras. Es un testimonio aterrador en el que se repiten pautas de actuación de los servicios que deberían velar por el interés del menor: la burocracia por encima del bienestar del menor, desprecio a las familias acogedoras, estigmatización de los acogedoras si no «obedecen» a los técnicos de menores, etc…

Aquí el testimonio completo:

Carmen Alonso, junto a su marido Gorka y su hija Jimena, fueron familia de acogida en Málaga durante más de cuatro años. Tras la lectura del libro Tutelados de Enrique Vila y Francisco Cárdenas, reconocieron en sus páginas una experiencia prácticamente idéntica a la vivida por su familia, marcada —según relatan— por un patrón continuado de maltrato institucional infantil, ausencia de control efectivo y desprotección del interés superior del menor.

La familia fue valorada para acogimiento de urgencia y temporal en 2018, obteniendo la idoneidad en enero de 2019. Desde entonces realizaron varios acogimientos de urgencia, todos ellos de menores con adversidad temprana. En julio de 2021 recibieron a DFV, una bebé nacida con un grave síndrome de abstinencia neonatal debido al consumo de estupefacientes durante el embarazo. La menor permaneció ingresada durante un mes en el Hospital Materno Infantil de Málaga, periodo en el que la familia acudió diariamente para proporcionarle cuidados básicos, contacto piel con piel y vínculo afectivo, fundamentales para su supervivencia y desarrollo inicial.

Tras el alta, DFV pasó a convivir con la familia. Los primeros meses estuvieron marcados por un llanto constante, alteraciones del sueño y una necesidad extrema de contacto físico, signos compatibles con un cuadro severo de abstinencia y trauma temprano. Pese a tratarse de un acogimiento de urgencia con plazos administrativos definidos, el Servicio de Protección de Menores de Málaga no activó ningún procedimiento para establecer una medida estable ni inició un trabajo real con la familia biológica orientado a una posible reintegración.

Ante la inacción administrativa y el riesgo que suponía un cambio de familia en pleno proceso de apego, la familia solicitó continuar en acogimiento temporal. La renovación de la idoneidad se realizó de forma casi inmediata, alegando una supuesta caducidad, lo que evidenció —según relatan— una gestión arbitraria de decisiones que afectan directamente a la estabilidad emocional de la menor.

Durante los meses siguientes, DFV fue atendida por pediatría, neurología infantil y servicios de estimulación temprana. El vínculo con la familia se consolidó progresivamente hasta convertirse en un apego seguro y exclusivo. Sin embargo, el expediente administrativo permaneció paralizado durante largos periodos, situando a la menor en un limbo jurídico injustificado. El propio jefe del servicio de neurología infantil advirtió de que una separación abrupta tendría consecuencias graves para una niña con un apego tan firmemente establecido.

DFV cumplió dos años con la familia, para la que ellos constituían su única referencia afectiva: padre, madre y hermana. Pese a ello, la administración decidió iniciar el trámite de audiencia a la madre biológica para una guarda con fines de adopción, decisión comunicada telefónicamente a la familia sin posibilidad de oposición. Desde el inicio se les había reiterado que nunca podrían optar a adopción ni a acogimiento permanente por tratarse de una menor “adoptable”.

La familia interpreta este momento como la constatación de un sistema que prioriza la “adoptabilidad” y los tiempos administrativos frente al interés superior del menor, tratándola como un objeto transferible y no como un sujeto de derechos. No se valoraron ni su historia vital, ni el apego construido durante 29 meses, ni el impacto emocional de una ruptura total de vínculos.

Al manifestar su desacuerdo con el plan de separación, fueron calificados de hostiles y excluidos del proceso de acoplamiento. Se les exigió dejar a la menor a solas con personas desconocidas para ella, situación que generó respuestas claras de angustia y somatización. Finalmente, fueron apartados completamente del proceso y obligados a desaparecer desde el primer contacto con la familia adoptiva, provocando en la menor una vivencia de abandono incomprensible a su edad.

Tras oponerse formalmente a un proceso que consideraban cruel y dañino, la administración adelantó quince días la retirada definitiva de la menor. El 9 de noviembre de 2023 DFV fue separada de la familia. Desde entonces, según relatan, han sido objeto de calumnias reflejadas en informes oficiales sin posibilidad de contradicción ni defensa.

Dichos informes sirvieron como base para denegar el acceso al expediente completo y rechazar su solicitud de ser reconocidos como familia de origen en una adopción abierta. En junio de 2025 se celebró el juicio por su demanda de oposición a la prohibición de contacto, que fue desestimada. No se admitió la prueba testifical de dos psicólogos peritos independientes (Javier Múgica y Jesús Palacios) de reconocido prestigio, cuyos informes fueron desacreditados por considerarse “de parte”.

Actualmente el caso se encuentra recurrido ante la Audiencia Provincial de Málaga. Paralelamente, la familia ha denunciado los hechos ante numerosas instituciones, asociaciones y medios de comunicación, y ha hecho público su testimonio en redes sociales, lo que derivó en la solicitud de una orden de alejamiento por parte de los adoptantes.

Su objetivo es continuar hasta que se depuren responsabilidades y, sobre todo, poder demostrar algún día a DFV que su adopción fue forzada, que nunca la abandonaron y que fueron eliminados de su vida sin que nadie preguntara qué quería ella.

Crisis de la DGAIA: hacen falta cambios más profundos

Este artículo resume lo que muchos venimos denunciando desde hace años: descontrol financiero, desorden jurídico, precariedad en la atención a los menores, etc.

Pero falta abordar un aspecto muy importante: hay que modificar las leyes y reglamentos necesarios para que no sea una técnica o técnico, sino un juez, el que decrete el desamparo de un menor. La situación actual lleva a retiradas abusivas, injustificadas, violándose a diario muchos derechos fundamentales de los menores y sus familias.

Aunque sea un tema que parece no interesar mucho a la mayoría de entidades, fundaciones, empresas… que conforman el Sistema de Protección, es urgente abordarlo de una vez por todas.

Ver el artículo completo aquí

Un buen resumen del escándalo en el Sistema de protección de menores en Catalunya

Este artículo de El Salto da las claves de lo que ocurre en Catalunya: contratos irregulares de la DGAIA (ahora DGPPIA) sin concurso público, sobreocupación y pago por plazas vacías, se pasa de 189 Centros en 2016 a 580 en 2020, sin que los menores en esos Centros aumentaran en la misma proporción, reconocimiento de «trabajo sucio»… y un largo etcétera.

Debería investigarse no sólo a Plataforma Educativa, también a los demás conglomerados de Fundaciones privadas que gestionan el Sistema de protección en Catalunya.

Aquí el artículo

Nada ha cambiado en la DGPPIA (antes DGAIA). Se siguen cometiendo las mismas barbaridades

Se acaba de constituir en el Parlament de Catalunya la Comisión de investigación de la antigua DGAIA. Escándalos en la gestión económica pusieron en evidencia la necesidad de reformar un Sistema que no cumple su función. Esperemos que esta Comisión aborde también las retiradas innecesarias de menores y las formas que siguen usando los técnicos de la nueva DGAIA. Un ejemplo de estos días:

Nos contacta en la Asociación una madre a la que a traición, sin avisar, citan para una entrevista y en ese momento le retiran a sus tres hijos y los llevan a un Centro. Los argumentos son del tipo «algunos días los niños vienen a la escuela poco abrigados, sin chaqueta», o «los niños han recibido información de manera confusa, tienen información innecesaria para su edad...», o «cuando se entrevista a la madre y su pareja de manera conjunta no emiten contacto visual». Y con argumentos así se deduce que «existe una situación de desprotección grave de los niños que comporta un peligro para su situación física o psíquica».

¿De verdad es la única opción, la de romper a la familia? ¿No hay otra manera de actuar ante familias que tengan dificultades? De momento, solo salen ganado la Fundaciones que gestionan estos Centros de menores.

Las madres de la Plaza de Mayo

En Argentina he tenido ocasión de conocer el movimiento y la lucha de «las madres de la plaza de mayo». Familias rotas, hijos secuestrados por la dictadura, la lucha incansable para que se haga justicia… Demasiadas similitudes con lo que ocurre hoy en nuestro país: retiradas abusivas, falta de garantías judiciales, violación de derechos fundamentales.

Si ellas eran «las madres de mayo», un periodista nos bautizó en 2012 como «los padres de los viernes».

En Argentina hubo avances muy importantes. Aquí están por llegar.

Allí, las autoridades supieron entender que había que poner soluciones. Aquí, se siguen enrocando en el poder.

Los escándalos de la DGAIA salen a la luz

Este jueves 18 de septiembre comparece en el Parlament de Catalunya el síndico mayor de la Sindicatura de cuentas en Catalunya. En su informe denunciaba que en 2025 la DGAIA pagó de manera indebida 167 millones de euros. En 2022 fueron 978.

En Aprodeme ya denunciabamos hace años las cuentas de determinadas Fundaciones, pidiendo que se investigara.

La DGAIA saltó por los aires y está ahora en un proceso de reforma, aunque de momento nada ha cambiado: los técnicos de la Administración siguen retirando menores, sin garantías judiciales ni de ningún tipo, despreciando a las familias.

Los Centros de menores, ¿protegen o son un riesgo?

APRODEME es requerida habitualmente en la realización de Trabajos de Fin de Grado y similares. El que se adjunta analiza el Sistema de protección y en particular los Centros residenciales, y llega a conclusiones como:

  • Los Centros de menores no son el último recurso. Ante la posibilidad, aunque sea hipotética, de que se produzcan episodios adversos,  se opta por la separación preventiva.
  • Es difícil justificar que los padres, con ayuda adecuada y eficaz, no puedan mejorar su situación y evitar la separación forzosa.
  • Los menores en Centros sufren inestabilidad emocional.
  • Los Centros dificultan el desarrollo integral de los menores.
  • Menos del 20% de jóvenes tutelados vuelven a su entorno familiar, lo que evidencia la falta de trabajo para dicho fin.