El gobierno de Cataluña, a través del ICAA (Instituto Catalán de Acogimiento y Adopción), ha anunciado el incremento de las ayudas que se dan a familias que acogen menores como alternativa a su ingreso en un centro. Desde hace unos meses se vienen haciendo campañas para fomentar esta alternativa. Los responsables de estos organismos harían bien en preguntarse por qué cuesta tanto encontrar familias que quieran acoger. Es algo que no se termina de entender en una sociedad tan profundamente solidaria como la nuestra.
Quizás muchas familias que acuden a APRODEME, la Asociación para la Defensa del Menor, tendrían respuestas: son familias que han acogido menores y que se sienten maltratadas por la Administración, meros instrumentos. Personas muy críticas con un sistema que conocen bien, que no genera confianza y que está siendo seriamente cuestionado desde muchos ámbitos, incluidos el judicial o el político.
Bienvenido sea el incremento de ayudas o las campañas de información, pero la solución para estos menores no vendrá por esa vía. Es urgente repensar nuestro sistema de protección porque ahora es casi exclusivamente intervencionista, y dedicar muchos más esfuerzos a la prevención y ayuda a las familias. No se entiende que nuestro sistema prefiera gastar 4.000 euros al mes en un menor ingresado en un centro, antes que dedicar esa cantidad, o mucho menos, a ayudar a la familia con dificultades.
Francisco Cárdenas
Presidente de APRODEME, Asociación para la Defensa del Menor
Priman los favores a la familia, Así de claro.