Como ciudadanos adultos y libres manifestamos que una de las situaciones más dolorosas que puede sufrir el ser humano es la de descubrir que en el pasado fue víctima de abusos por parte de sus semejantes o de los poderes públicos que debían velar por la salvaguarda de su dignidad como personas y el respeto a sus derechos esenciales.
Según hemos podido saber, mediante denuncias hechas en la prensa y en diversos foros de Internet, el IMAS pretende actuar de una forma contraria al interés de la menor mallorquina Margarita, obligándola a un internamiento en centro de protección. Por ello, nos sentimos obligados a denunciar el sentimiento de indignación y menosprecio que pueda invadir a Margarita el día de mañana, cuando conozca cómo fue separada de su familia sin respeto a la felicidad y estabilidad afectiva que tenía en el seno de esa familia.
En este sentido, consideramos el cambio de familia de un menor, por imperativo institucional, un inaceptable experimento emocional sobre un niño.
Por todo ello, solicitamos que se considere en cualquier procedimiento administrativo que afecta a un niño el “interés SUPERIOR del menor”, que rige la legalidad vigente, por encima de cualquier controversia procesal y de cualquier otro interés por legítimo que sea, evitando así el daño presente y futuro y el vacío afectivo al que se le someterá al ser tratado como mero objeto de litigio y no como sujeto de derecho.
Consideramos que el internamiento en centro que el IMAS pretende para Margarita, como poseedor de su tutela administrativa, no responde a una medida respetuosa con el interés de la niña vulnerando así el criterio de prevalencia del “Interés Superior del Menor” que rige toda la normativa administrativa y jurídica en cuestión de protección de menores, así como el artículo 21.1 de la Ley 1/96 de 15 de enero de Protección Jurídica del Menor que pone de manifiesto la excepcionalidad de la medida de internamiento en centro.
De igual forma, el internamiento en centro de cualquier menor es una medida que trata de evitar un daño inminente sobre la salud física o psíquica del niño, mientras que, en este caso, el efecto producido sería el contrario pues Margarita no se encuentra en riesgo de sufrir daño alguno mientras que el internamiento en centro le provocaría un daño psicológico irreparable con repercusiones incluso en la edad adulta.
Por todo ello, manifestamos nuestra más firme repulsa contra la medida administrativa del IMAS que pretende someter a Margarita a un internamiento en centro para una desvinculación afectiva progresiva de la que ella considera “su familia”, sin justificar el interés que pueda suponer dicha medida para Margarita. A la espera de ser útiles a muchos niños en situación de desprotección y riesgo, de nuestra sociedad actual, cuya felicidad futura depende de la responsable decisión de los poderes públicos, firmamos el presente manifiesto.
APRODEME

