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El acogimiento de menores

Publicado el 10 de mayo en El Punt Avui:

Este diario publicaba recientemente unas declaraciones de la directora del ICAA (Instituto Catalán del Acogimiento y la Adopción)  en la que se indicaba que 300 menores buscan un hogar que los acoja temporalmente mientras puedan volver con su familia. Sorprende que en una sociedad como la nuestra, tan solidaria en tantos otros aspectos, no lo sea tanto en este, y los niños tengan que permanecer en centros. De una manera recurrente nuestros políticos hacen declaraciones de este tipo, pero la verdad es que después se avanza poco.

Ahora, un menor ingresado en un centro cuesta a la Administración, como mínimo, 4.000 euros cada mes. Hay entramados complejos de fundaciones, asociaciones... que gestionan estos centros, y lo que es peor: no cumplen su función teórica de conseguir que el menor se reintegre a la familia o llegue a la mayoría de edad con una formación y preparación adecuadas.

Reconociendo la importante labor y dedicación de muchas familias acogedoras de menores, también es cierto que muchas otras se sienten maltratadas por la administración que, más allá de buenas intenciones, no cree que el mejor lugar para un menor es su familia.

Muchas cosas hay que cambiar en este país en relación a la protección de nuestros menores. El excesivo poder de unos técnicos, por encima incluso de los jueces. Procedimientos obsoletos y estructuras poco transparentes. Así lo comprobamos diariamente con los cientos de reclamaciones de familias afectadas que APRODEME recibe.

Ojalá las próximas declaraciones al respecto sean para decir que ningún menor está en un centro. Si de verdad se cree, será posible.

Click aquí para ver publicación original:  PuntAvui 10 mayo 2013

PuntAvui 10 mayo 2013

Amor por unos niños…. de acogida

Esta es la historia de una familia que acogió a dos niños tras su nacimiento, que los cuidó y los amó como se ama a cualquier niño en su familia. Es la historia de dos niños que no conocieron el desamparo hasta la edad de un año en que fueron separados de su familia de acogida. Es la historia de una larga lucha judicial para alcanzar el respeto a los derechos de unos niños, contada por una madre de acogida.  (varios enlaces al final del testimonio permiten ampliar la información)

Soy una madre de acogida y en junio de 2009 inicié, junto a mi familia, el acogimiento temporal de dos gemelos recién nacidos prematuros. Tras casi un año de acogimiento sin ninguna visita de los niños a sus familiares biológicos y tras conocer su condición de adoptabilidad, solicitamos su adopción por considerarlo lo más beneficioso para ellos. El SPM se negó a permitir que los niños permaneciesen con nosotros y nos obligaron a ingresar a los niños en un centro de menores, en junio de 2010, bajo amenazas de incurrir en delitos penales. Iniciamos un proceso judicial que en junio de 2010 desestimó las medidas cautelares urgentes en las que pedíamos que los niños estuviesen con nosotros mientras se sustanciaba el pleito. Por este motivo, los niños permanecieron ingresados en el centro de menores durante casi siete meses, recibiendo nuestras visitas dos veces a la semana durante una hora cada vez. Paralelamente iniciaron contactos con una desconocida familia que escogieron para adoptarlos, a la que permitieron visitas y salidas del centro. En diciembre de 2010 se dictó sentencia en primera instancia desestimando nuestra petición de adopción y los niños abandonaron el centro e iniciaron la convivencia en acogimiento provisional con la familia escogida para su adopción, siendo suspendidas las visitas con nosotros.

Recurrimos en apelación la sentencia que nos denegaba la adopción de los niños, siendo de nuevo desestimada y recurrida por infracción procesal y casación ante el Tribunal Supremo, pendiente actualmente de admisión.

La suspensión de visitas fue impugnada también judicialmente y desestimada en primera y segunda instancia por lo que se encuentra actualmente recurrida por infracción procesal y casación ante el Tribunal Supremo, pendiente de admisión.

Por otro lado, en enero de 2010, mientras los niños estaban conviviendo con nosotros e intuyendo su cercana condición de adoptabilidad, iniciamos el proceso de obtención de idoneidad para la adopción que otorga el mismo organismo en el que se tramitan los acogimientos y las adopciones. Nuestro certificado de idoneidad fue paralizado en julio de 2010 (los niños estaban ya ingresados en centro) sin resultado acerca de nuestra idoneidad. Estuvo paralizado durante casi dos años hasta mayo de 2012 en que los técnicos del SPM accedieron a pronunciarse acerca de nuestra idoneidad, emitiendo resolución con resultado de “no idoneidad” en agosto de 2012. La resolución fue impugnada obteniendo sentencia estimatoria que nos declaró idóneos para la adopción el pasado 7 de marzo de 2013 y condenó en costas al SPM.

Paralelamente, en octubre de 2011 solicitamos la adopción de los niños directamente al juzgado por la vía de la jurisdicción voluntaria que fue inadmitida a trámite por el juzgado de primera instancia y admitida a trámite por la Audiencia Provincial, en abril de 2012, siendo devueltos los autos al juzgado de primera instancia para seguir su curso. El procedimiento fue suspendido a la espera de la resolución acerca de nuestra idoneidad como adoptantes que, actualmente, se encuentra resuelta en primera instancia aunque no es firme.

En este punto nos encontramos, a la espera de la resolución del procedimiento de adopción. He tratado de ser lo más sintética posible aunque no he reprimido el lenguaje jurídico ya que quienes leemos este tipo de páginas estamos ya, desgraciadamente, bastante introducidos en el vocabulario jurídico. Así, el juez está a punto de pronunciarse, o debería hacerlo, acerca de la adopción que solicitamos, como adoptantes, siendo los adoptandos los dos niños que tuvimos en acogimiento.

En este momento hace más de dos años que no tenemos ningún contacto con los niños que tuvimos en acogimiento y el mismo tiempo que llevan viviendo con sus actuales acogedores. La gente de nuestro entorno conoce lo ocurrido y en líneas generales obtenemos su apoyo. Pero surgen voces discordantes que, por mi parte, no puedo dejar de escuchar. La voz más audible de todas me dice: ¡Ha pasado mucho tiempo¡ Otras voces aseguran:  Los niños no son tuyos, las voces más mezquinas, aunque afortunadamente más infrecuentes, me gritan: No merecen tu esfuerzo! y por último y muy en relación con el anterior argumento, quienes me conocen muy poco, piensan que lucho por un enfrentamiento personal con alguien, por salirme con la mía, ganar, tener fama o algo por el estilo que no puedo precisar con exactitud y me dicen: Es usted una luchadora, ¿no?!

A todos ellos, les contesto con mis mejores y estudiados argumentos y con mi opinión personal.

La nueva Ley del Menor

Tras el paso por el Senado de muchos expertos y responsables políticos ya está listo el anteproyecto de Ley de Protección  a la Infancia. Aunque tiene algún aspecto positivo (se reducen los plazos para consolidar situaciones de adopción con lo que la administración dispone de menos tiempo para hacer sus barbaridades), este anteproyecto consolida el poder de los técnicos:

«Frente a los países de nuestro entorno (Francia, Italia, Portugal, Inglaterra) en que la declaración de desamparo se realiza en sede judicial, aquí se favorece una mayor desjudicialización, incrementando las prerrogativas de la entidad administrativa.

En la práctica, esto se traduce en que profesionales ajenos al ámbito jurídico asumen tareas judiciales, lo que supone la rebaja o la desaparición de las garantías jurídicas (tal como existen en el derecho penal y sancionador): la presunción de inocencia, el derecho de defensa o el contraste de las pruebas. La consecuencia es que estamos ante un derecho de segunda clase y se incrementa la posibilidad de abusos y de arbitrariedad.»

El comentario es de Javier Martín, psicólogo y técnico de menores en Galicia, que acaba justificando las incongruencias de la Ley y pidiendo su replanteamiento.

Ver comentarios completos:

COMENTARIOS ANTEPROYECTO LEY INFANCIA

 Anteproyecto ley ordinaria menores–8-07-11

 

El pasado de los adoptados

La directora del ICA (Instituto Catalán de Adopción) anunciaba recientemente que se están estudiando protocolos para que los niños adoptados conozcan su origen y su pasado. Sorprende que se hable ahora de ello, cuando es algo a lo que todos los adoptantes se comprometen en su momento, incluso por escrito, y así se hace en la práctica habitual. Y sorprende más cuando la propia administración no duda en anular años en la vida de muchos menores, arrancarlos de sus realidades, arrebatarles su pasado, tal y como muchas organizaciones y el propio Defensor del Pueblo se han encargado de denunciar.

Bienvenida esta iniciativa, pero esperamos también la reforma en los protocolos de actuación de los técnicos responsables de menores.
 
Cuando se hace daño a un menor es un síntoma de que la crisis que atravesamos no es sólo económica.

Carta publicada en La Vanguardia el 7 de septiembre de 2011

El asalto institucional a los menores tutelados

Artículo escrito por  Deborah Infantes
 
Acabo de encontrarme con el artículo publicado por J. L. Calvo, portavoz de Prodeni, que denuncia “el robo institucional de niños” que me ha suscitado la necesidad de poner en conocimiento de la ciudadanía el otro grave problema que afecta a un numeroso grupo de menores tutelados por los sistemas de protección de menores de casi todas las comunidades autónomas.

Lamentablemente los sistemas de protección de menores son necesarios porque existen menores que necesitan ser protegidos por la administración pública, motivo por el cual las instituciones asumen la tutela de esos menores y establecen un régimen de acogimiento familiar para ellos. Hasta aquí todo es correcto. Los problemas suelen surgir cuando esos acogimientos se prolongan sin que los menores tengan relación alguna con sus familiares biológicos dando lugar a situaciones de estabilidad afectiva para los menores pero, a la vez, de vulnerabilidad y precariedad jurídica que, en no pocas ocasiones, las administraciones aprovechan para modificar las medidas de protección de esos menores, obligándoles a abandonar su mundo, despreciando sus necesidades afectivas y ninguneando a sus acogedores.

Ante tales abusos administrativos, muchas de las familias de acogida se ven obligadas a acudir a los tribunales para defender los derechos de sus hijos acogidos, “hijos de hecho”, recibiendo un trato despreciativo y vejatorio por parte de la administración y siendo acusados de acogedores fracasados y otras lindezas de las que no les queda más remedio que defenderse. Incomprensiblemente, una vez llegado el asunto a los tribunales, jueces y fiscales se ponen incondicionalmente de parte de la administración, encontrándose los acogedores inermes para conseguir que los derechos de los menores sean respetados, niños a los que se roba TODO: su familia, sus afectos, su vida, su pasado y hasta su memoria. Incomprensiblemente, jueces y fiscales permiten que la administración imponga sus criterios sin definir cuál es el “Interés Superior” del menor en cuestión. Es éste un concepto, cada vez menos abstracto, al que las instituciones no se atreven ni a referir cuando es su obligación respetarlo por encima de todo.

Algunos de estos casos que han saltado a los titulares son el de Piedad en las Islas Canarias, el niño del Royo (Soria), la hija de Francisco Cárdenas en Cataluña, Llanos de la Comunidad castellano-manchega, los gemelos de Mallorca y recientemente Marga también de Mallorca. Algunos de estos niños han pasado por la cruda experiencia de permanecer en un centro de menores y otros por la de iniciar una convivencia con desconocidos, sin que en ningún momento hubiesen sufrido una situación de desprotección. La tutela administrativa ha supuesto para ellos una verdadera lacra. Sin embargo, son muchos más los casos que no se denuncian, casos en que los acogedores se rinden, comprensiblemente, ante la aplastante agresión de la administración.

Ciertamente, las instituciones consideran estos casos un fracaso del sistema, pero lo valoran cínicamente en términos estadísticos, donde consideran un éxito aquellos casos en que consiguen doblegar a los acogedores a pesar de su discrepancia. Esos niños que han sufrido desarraigos con importantes riesgos de padecer trastornos psiquiátricos graves no son para las administraciones nada más que números que, en términos porcentuales, no son tan negativos. 
Es un problema grave que, incluso, va a afectar muy negativamente a la puesta en marcha de la nueva ley del menor, puesto que las potenciales familias de acogida que requiere la nueva estructuración del sistema de protección de menores, se pueden achantar ante la posibilidad de recibir el trato vejatorio que han recibido otros acogedores.

Así, corremos el peligro de que la creciente necesidad de familias de acogida no tenga la respuesta social que se espera de una sociedad solidaria, como es la nuestra, por culpa de unas instituciones que lejos de agradecer a esas familias la función que realizan, las maltrata y humilla sin miramientos en cuanto se permiten discrepar de sus criterios. Y mucho más que eso, las familias de acogida no están dispuestas a ver cómo sus hijos acogidos terminan abandonados en un centro de menores o conviviendo con desconocidos, después de haberse desvivido para que esos niños tuviesen una vida normalizada y para que el abandono sufrido en su familia de origen se viese amparado en el calor de su familia.
Hay que destacar que en dos de los casos llegados a los tribunales, sí se ha contemplado el «Interés Superior del Menor»: uno es el que sienta la doctrina del TS 565/2009 en que se valoró la vinculación afectiva de una menor con su familia acogedora como de mayor interés para ella que el retorno a su familia biológica y otro es el reciente del Juzgado de 1ª instancia nº 29 de Madrid en que se valoró del interés de una menor huérfana el ser adoptada por su familia de acogida temporal por la vinculación afectiva alcanzada en ella. Otras sentencias recientes, sin embargo, evitan mencionar el “Interés Superior” del menor y otras lo desprecian explícitamente dando más valor al supuesto mal comportamiento de los acogedores alegado por la administración, aunque sin demostración alguna.

Por último, quiero expresar mi más contundente repulsa hacia el comportamiento de esas familias, no biológicas, que defienden su “supuesto” derecho a ser padres adoptivos de un niño, prestándose a acogerlo, a pesar de saber que ha sido arrancado de su familia de acogida previa, sin motivo que sea del interés del niño.

En España se siguen robando niños

EL ROBO INSTITUCIONAL DE NIÑOS

 J.L.Calvo (PRODENI)

La moderna versión del hombre del saco se está dando con relativa frecuencia en los sistemas de protección de menores de este país, a quienes podemos calificar de depredadores de niños apoyándose en una legalidad que olímpicamente pervierten aprovechando la vulnerabilidad de situaciones familiares donde la preciariedad económica o determinados díficits sociales son factores que les mueven a imponer desamparos, y si hace falta a mentir en los informes, manipulando en beneficio de la institución la verdad de los hechos, como en el caso que hoy presentamos, de una jueza de Sevilla que está investigando a determinados técnicos y responsables de la Consejería de Igualdad, a quienes oportunamente una mujer boliviana, madre y abuela, ha puesto contra las cuerdas de la Justicia, con la lógica y nueva alarma social que suscitan entre los ciudadanos este tipo de noticias.

Es tal la corrupción del sistema de protección de menores en todo el país que se asemeja a la generalidad de una metástasis de un cáncer social al que el Gobierno central y cada uno de los autonómicos se empeñan en querer esconder debajo de la alfombra. Sin embargo, cada vez más, salen a relucir de un lado y otro lado, muestras hediondas de prácticas absolutamente deleznables que dibujan una realidad que ya no pueden esconder porque el tiempo se les está acabando.

En materia de protección de menores, España, se ha convertido por méritos propios en el país de Nunca Jamás de la desesperación de niños y familias que son sistemáticamente destruídos bajo la prostituida insignia del «interés superior del menor» enarbolada por no pocos técnicos, por no pocos políticos, ante el alejamiento y desinterés de quienes teniendo que controlar no lo hacen o lo hacen con demostrada ineficacia (jueces, fiscales, defensores del pueblo…) salvo honrosas excepciones que por serlo llaman poderosamente la atención de una ciudadanía cuando actúan justamente, acostumbrados como estamos a a tener que sufrir la prepotencia y chulería de los que bajo la orla del poder imponen retiradas de niños, y colocan muros de hormigón en medio del camino para hacer inviable y hasta imposible, la recuperación de los niños y la normalidad familiar.

Sí, en España se han robado niños al nacer en clínicas y hospitales, esa es una vergüenza histórica que deberemos arrastrar aunque nos pese pero, también se roban niños a manos llenas desde las instituciones como este caso de la madre boliviana que una jueza investiga en Sevilla, o hace solo dos días, de una madre marroquí en la emblemática ciudad de Melilla. Y que no vengan a rasgarse las vestiduras corporativismos y «dignidades heridas» de técnicos, policías, ministerios fiscales, jueces y demás, en defensa de sus intereses ante acusaciones como las aquí vertidas, en defensa de su profesionalidad y otras monsergas, porque el robo manifiesto institucional de niños en España, sobre todo en familias vulnerables por carencias económicas, salud, inmigración… está cantado.

Una juez investiga a Igualdad por la retirada de tres niñas La denunciante es una boliviana que fue acusada con informes «falsos» de maltratar a sus hijas y de ejercer la prostitución, aunque la Justicia revocó la decisión de la Junta Puede leer el artículo completo pulsando en el siguiente enlace:

http://www.diariodesevilla.es/article/sevilla/1028614/una/juez/investiga/igualdad/por/la/retirada/tres/ninas.html

#democraciarealya y APRODEME

Aportación de Nacho González, Presidente de APRODEME

Quería, simplemente, compartir con vosotros un sentimiento: el de simpatía hacia el movimiento llamado “15 de mayo”, el del hartazgo hacia la tiranía de los partidos tradicionales, la repetición de las políticas de siempre, la falta de alternativas, el tratarnos como números y no como personas, como ciudadanos.

 Unas semanas antes de toda esta movida, el visionado de la película “Inside Job” me removió intensamente la conciencia. Aún sigue en cartelera y os la recomiendo. La tesis de la película: la crisis económica ha sido -está siendo- brutal, pero no ha cambiado nada. Los pobres son mucho más pobres que antes de la crisis y, los ricos, mucho más ricos. Y poderosos. Naturalmente, la probabilidad de una nueva crisis, mucho más temprana de lo que imaginamos, es plenamente real. Ha sido un gran negocio para unos pocos. Menudo panorama.

(Curiosamente, en la película, uno de los más críticos con el actual estado de cosas era el gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn. La película es un documental, y va insertando entrevistas bien interesantes. Pues bien, DSK decía verdades como puños… Ahora está en la cárcel, acusado de intento de violación. La misma acusación lanzada contra Julian Assange, el fundador de Wikileaks. Ambos en libertad bajo fianza. Desde luego, es mucha casualidad… ¿No?).

 En relación a nuestra reivindicación, la esencia de APRODEME, yo creo que el mensaje de #nolesvotes es plenamente vigente: ¿hasta cuándo vamos a seguir aguantando las mismas políticas de siempre, los mismos Servicios de Menores y DGAIAs, las mismas administraciones incompetentes, los mismos sinvergüenzas colocados como paniaguados de los partidos, los mismos negocios corruptos relacionados con centros, programas, terapias auxiliares…? ¿Hasta cuándo?

 #nolesvotes significa hacer entrar en crisis el actual sistema de partidos. La propuesta es IR A VOTAR EL 22-MAYO, PERO A OPCIONES MINORITARIAS. Aquellas que aspiran a cuotas mínimas de representación. Y que, además, serán conscientes de que su respaldo sustancial procede de nuestro hartazgo. Y cuya única salida es muy sencilla: transparencia. Listas abiertas. Democracia real. Prohibición de representación política a encausados en procesos judiciales. Establecimiento de mínimos profesionales para determinados cargos. Que se acaben los ministr@s de Sanidad que no distingan entre leucemia y leucocito (total, las dos empiezan por “leuc”…).

Y, en nuestro caso, #nolesvotes debería traducirse por impedir que los mismos indeseables que se llevaron a la hija de Paco, a nuestros A. y S. y a tantos otros, sigan perpetuamente en sus poltronas confiados en que somos pocos y tenemos poca fuerza.

A veces, la Historia tiene estas jugarretas: ahora, de repente, somos muchos. No desaprovechemos la ocasión. Hagamos como los apaches y cortémosles la cabellera. Simbólicamente, por supuesto…

Un abrazo a todos. Y, de nuevo, una disculpa.

(P.D.: Habrá no menos de mil quinientos enlaces interesantes sobre el tema. Por sugerir uno: http://www.youtube.com/watch?v=jPMdx9nqlc8. Otro abrazo y hasta pronto)

Un grito de desesperación, no de renuncia ni de sumisión a la injusticia

Hacemos nuestro lo que Soledad Perera escribe: «En un lugar lejano para mí y para los míos duerme una niña que fue feliz en un momento determinado de su existencia, fugaz como la vida de las mariposas. Con sus sueños rotos se ha ido parte de nuestras vidas. Con ella y toda la injusticia que bordea este caso desgarrador se ha empañado nuestros días ante la mirada impasible y la expectación indiferente de quienes rubricaban y siguen firmando con su silencio nuestra condena.»

Gracias Soledad, tu lucha nos anima y nos ayuda!

YA ES HORA
Después  de casi cinco años plagados de impotencia y sufrimiento, considero que ya es hora de hablar, de reivindicar, de decir NO a este silencio que busca el olvido, de gritar No a este ensañamiento que se ha llevado a cabo sobre Piedad, mi persona y mi familia. Es hora de llamar las cosas por su nombre. Es hora de destapar a quienes, desde detrás de los cortinajes de un escenario escalofriante, han movido los hilos en este sistema sin alma, desde el silencio y la cobardía.
Ya es hora de leer desde la objetividad y la justicia cada folio de un procedimiento civil donde parece que imperó el abuso de poder y la ausencia de humanidad. Es la hora del pronunciamiento público de quienes han callado. Ya es hora de despojarme del halo de delincuencia que determinados organismos o personas han intentado envolver mi persona.
Es hora porque la siembra de la indiferencia de los que están arriba, está recogiendo su cosecha logrando el olvido de algunos y el cansancio de otros. Ya es el momento merecido para que se alcen las voces de los más vulnerables, de los que no pueden defenderse, de tantos y tantos inocentes de sueños rotos a los que les sellan sus deseos y amputan sus esperanzas.
Ya es hora de desmontar la manipulación conjunta y la mentira, la omisión y la mala praxis, el aislamiento y la incomunicación. La imposición extrema e inmune que campa a nuestro alrededor y a la que se le hace oídos sordos.
Se ha signado en el camino el justo instante para que las palabras fluyan y los dardos cesen, para que el dolor aflore y el verdugo descanse porque ESTO ES INHUMANO y nadie tiene derecho a ensombrecer el horizonte de la vida, a enlutarla y a tatuarla de humillaciones y castigos injustos.
Porque el contenido de mis sueños ha estado plagado de penas desde entonces, su desdicha y desconsuelo ha sido mi destino, porque nadie puede ser penado por portar nobles sentimientos.
He dejado mi tiempo, mi salud, mi vida en el camino…tantas cosas y he mantenido mi fuerza y mi dignidad, a pesar de la desdicha, por mis hijos, por mi familia…por tanta gente. Pero se aproxima el final, el objetivo de quienes hasta ahora han actuado desde el silencio y no han tenido la valentía de darle transparencia a sus actos para que nos podamos defender.
Ha llegado la hora de tomar una decisión.
Hasta el momento, desde la soledad y la compañía, desde la ética, la elegancia y la honestidad, hemos luchado por defender los derechos de una menor y de otros muchos niños y niñas. He trabajado porque se aplique en la práctica EL INTERES SUPERIOR DEL NIÑO, el interés que habla de lo que es mejor para ellos lejos de otros por muy legítimos que sean. Cada paso ha supuesto una cicatriz y apenas ha producido ni siquiera un eco en el sendero en un sistema que parece ser ciego, mudo y sordo.
Me ha enseñado esta terrible experiencia, este aprendizaje, que hay mucha buena gente ahí, indignada y clamando justicia, pero apenas se valora, ni siquiera se le escucha. También me he dado cuenta que son más respetados los verdaderos delincuentes, maltratadotes, asesinos y malhechores que las personas que llenan su existencia de actos impregnados de buena voluntad. Que las acciones honestas y desinteresadas no son para muchos apreciadas y que la maldad puede alcanzar límites insospechados.
He aprendido que la unión en teoría hace la fuerza pero que muchos se ocupan de que esa unión se disgregue y no resulte efectiva. Me han enseñado que hay expertos para desvirtuar las causas nobles y que existen terminologías adecuadas para atajar el camino de la verdad y fulminarlo.
Pero nadie hasta ahora ha logrado despojarme de mis principios, del sentido de la lealtad. Nadie me ha arrebatado mi fe en la justicia, esté donde esté, más cerca o más  lejos. Nadie ha logrado enlutar mi conciencia por el peso de lo no hecho, de los pasos no dados.
El silencio y la omisión en esta lucha contracorriente tampoco ha conseguido borrar de mi rostro la sonrisa para mis hijos, ni alejarme del deber hacia ellos que la educación, el cariño y la entrega conlleva. Porque, a pesar de todo y por encima de todo, sigo SINTIENDOME MADRE, PERSONA Y SER HUMANO.
En un lugar lejano para mí y para los míos duerme una niña que fue feliz en un momento determinado de su existencia, fugaz como la vida de las mariposas. Con sus sueños rotos se ha ido parte de nuestras vidas. Con ella y toda la injusticia que bordea este caso desgarrador se ha empañado nuestros días ante la mirada impasible y la expectación indiferente de quienes rubricaban y siguen firmando con su silencio nuestra condena.
A veces a la esperanza la siega la maldad. Pero al menos algo queda en lo etéreo; Las lágrimas derramadas, la impotencia, el corazón quebrado, la amputación de los deseos podrá revertirse quizás en el amanecer de los sueños, igual que pervive en el tiempo la memoria y los recuerdos, las vivencias y las imágenes, las sensaciones..De una etapa azul de la infancia.
Tal vez, algún día este caso sea solo UN FUE, apenas una líneas en un amarillento papel de periódico pero NADIE podrá jamás borrar los buenos momentos, ni los sueños realizados.
¡Cuánto duele la injusticia!
Así que ya es hora de dormir con las conciencias tranquilas aunque sean bañadas en dolor porque es mejor eso que dormir sin conciencia.
Ya es hora de retirar el rostro y no volver a mostrar la mejilla. Ya es hora de levantar la voz clara y contundente y que su grito atraviese las montañas y remonte los océanos porque de tanto silencio ante el dolor y tanta indiferencia hasta la desesperación, estamos cansados, decepcionados, dolidos e impresionados.
Ya es hora…
 
                                                                 31 de nov. Soledad Perera

La protección de menores. Mucho camino por recorrer todavía

Artículo publicado en la revista de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, CEAPA. Marzo 2011

La asociación APRODEME denuncia las actuaciones arbitrarias de los servicios sociales de muchas comunidades autónomas, que están separando a los niños de sus familias, ante la situación de desamparo o riesgo económico que éstas puedan estar sufriendo por culpa del desempleo u otras circunstancias. Exigen que no se trunque la vida de los menores y piden apoyo para estas familias.

 “El último recurso siempre ha de ser arrancar a un niño de su familia, intervención que debe estar reservada a casos muy excepcionales.”

 “Cuesta entender que una madre sin trabajo pierda a su hijo por esa razón, y ese hijo sea depositado en un centro que cobra 3.000 euros al mes por su cuidado”.

 “Los servicios de protección de menores en España necesitan una profunda renovación”.

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